Dejó el alfiletero sobre la mesa y miró su trabajo. Otra vez aquella vocesilla en su cabeza le preguntaba por qué tenía que seguir los consejos del resto, si sabía que nunca los hacían con buenas intenciones.
Dejó el alfiletero sobre la mesa y miró su trabajo. Otra vez aquella vocesilla en su cabeza le preguntaba por qué tenía que seguir los consejos del resto, si sabía que nunca los hacían con buenas intenciones.
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