18 Feb 2011

El Barrio

Author: Luna | Filed under: Contra el mundo

La calle Las Madreselvas, de la comuna de la Florida, donde crecí, era una calle como cualquier otra, o eso le parece a la gente que camina por ahí de vez en cuando. Para mi, esa calle, más bien el barrio, está llena de recuerdos, de amigos, de familia y, sobretodo, de ese sentimiento agridulce que nos produce la nostalgia.

Nací en el 83 y, como algunos de mi época, no tengo una real conciencia de lo que fue la dictadura, sólo vagos recuerdos de calles vacías y mi padre buscando su carné de identidad cada vez que le tocaba salir de casa, había miedo, sí, de que lo apresaran por andar sin documentos, pero en realidad viviamos lejos de las reales areas de conflicto o en realidad mis padres supieron ocultar muy bien las cosas o talvéz el hecho de que en casa nunca se leyera el periódico en esa época y menos ver las noticias influyera. De todas formas, para cuando tenía capacidad de razonar y entender lo que sucecia, ya la dictadura tocaba su fin.

Mis recuerdos de aquellas calles son de los 90’, luego de que la democracia volviera, de las noches de verano jugando con los otros niños del barrio (muchos de ellos primos) jugar en la calle a las 4 de la tarde no era una opción en vacaciones, el sol nunca fue un aliado y a esa hora nadie se atrevía a salir a la calle si podía evitarlo, era a la hora del ocaso cuando comenzaba el movimiento, todos salían, padres vigilando atentos, abuelos sentados en las sillas de jardín en la acera, haciendo vida social mientras nosotros corriamos de un lado a otro por la calle, gritando hasta artarnos; las chapitas, el pillarse, la pinta, las naciones, alguna que otra pichanga, la tarde de juego se alargaba hasta la madrugada, 2, 3 de la mañana recién terminaba el movimiento.

Luego de unos años cambiamos un poco el lugar de encuentro y nos movimos un par de calles más allá, Los Jacintos, que estaba casi doblando la esquina, había más niños y el grupo de juego aumento, de a poco otros niños de otras calles vecinas se unieron, no lo recuerdo con exactitud, pero hubieron veranos en que eramos más de 20 corriendo por la calle, de extremo a extremo, era una cita sagrada, como también lo era ir a recolectar cada tarde las tapas de las cervezas o bebidas para jugar a las chapitas, que terminó siendo el juego favorito. Era una buena época, no había preocupaciones y eramos realmente felices, por lo menos es lo que recuerdo. Con el tiempo los más grandes ya dejaron de jugar y se dedicaron a otros asuntos, como también lo hice yo en su momento, de todas formas, aún, seguíamos juntándonos. Ya no eramos tan niños, pero tampoco eramos adolescentes… de 14 a 15 años, a veces volvíamos a tomar alguna pelota y jugabamos un rato, pero las noches y las juntas de cada verano se volvieron en grupos sentados al amparo de la luz de un poste, conversando de diversas cosas, riendonos, viviendo otra etapa. Ya no eramos 20, el grupo se redujo a 5 y eramos como un bloque imparable.

Mi tía nos decía que lo único que haciamos era aplanar calles, caminabamos de un lado a otro recorriendo la manzana, pero nos parecía bien. No había cigarros, ni alcohol y tampoco lo hubo cuando fuimos más grandes, no es que alguno de nosotros no lo hayamos hecho con los amigos de la escuela, pero cuando estabamos juntos nunca jamás prendimos un cigarrillo o compramos alguna cerveza, había como un acuerdo tácito, no lo necesitabamos para pasarlo bien.

Con los años las cosas cambiaron, algunos nos cambiamos de casa y perdimos el contacto, otros aún siguen ahí y cuando vuelvo por aquellas calles y los veo, y pienso en el tiempo que ha pasado me pregunto si alguna vez volverémos a ser como lo eramos en aquella epoca. Luego vuelvo a la realidad, cada uno ya tiene una vida armada y aquellos recuerdos y aquellas amistades son parte del pasado y ahí deben quedarse.

One Response to “El Barrio”

  1. Calila Says:

    Curioso que lo que relatas cientos de kilometros de distancia en el norte del continente, los mismos eventos ocurrían, en otra ciudad, en otro barrio y otra gente.

    Esos recuerdos aún me asaltan apesar del tiempo y la distancia y le dan calor al corazón. Y solo están ahí para permitirlos agarrarlos y volver a ser feliz.

    [Reply]

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