5 Mar 2008

Un café

Author: Luna | Filed under: de mi pluma

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El viento calido de otoño acaricio su piel, vio pasar a los jóvenes sonriendo, gesticulando con las manos, el cielo estaba con esos tonos rojizos que hacían resplandecer las nubes. El ruido de sillas moviéndose lo distrajo un momento, vio como todos ya se iban a sus casas luego de un día lleno de sabiduría, el café aún estaba tibio cuando lo llevó a su boca, el sabor inundó sus sentidos, cerró los ojos y recordó aquellas largas charlas entre cigarrillos y libros, entre sonrisas, cuando la vida aún era fácil, cuando sus sueños no eran segados.

“Tú siempre dijiste que; la paz
se escapa por entre los dedos de la humanidad…”

Encendió un cigarrillo y vio como el humo danzaba frente a su nariz, el olor acre se mezcló con el elegante aroma del café. Vio pasar al mozo, retirando los últimos vestigios de aquella mesa, la que tantas veces compartió, ahora desteñida por el sol y maltratada por la lluvia. El paso de los años marcaba cada grieta, unas más oscuras que otras.

—Gracias—

Dejó unas cuantas monedas mientras se terminaba el café, apagó la colilla y se levantó metiendo las manos en los bolsillos, el viento botó unas cuantas hojas, vio las farolas prendidas anunciando el final del día, aún se podía ver un tono rojizo hacia la costa, camino entre los árboles del parque, como muchas veces había hecho, miró como la gente pasaba por su lado, deseosa de llegar a sus casas, el sonido del trafico le advirtió que ya la paz de aquel refugio dejado no volvería.

“Afuera el mundo giraba al revés…”

Caminó entre farolas, calles adoquinadas y semáforos en verde, pasó por el puente maltratado por el peso de los vehículos, saludó con la cabeza al vendedor de sopaipillas y siguió su camino que tantas veces recorrió. Los recuerdos se agolparon en su cabeza como si todo hubiera ocurrido ayer, la facilidad con que se ve la vida cuando aún se es joven, cuando se cree tener el mundo en las manos, esa juventud que te lleva a pensar que puedes cambiar el mundo, el futuro y hacer las cosas mejor de lo que son, sonrío ante aquello, ya no se sentía con las fuerzas de hacer lo que algún día hizo, sobretodo después de recordar como terminaron sus amigos, cerró los ojos recordando el dolor de aquella época, de saber con certeza que nunca más habría alguien que pidiera un Café para Platón.

Canción: Un Café para Platón, F ernando Ubiergo, 1978

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One Response to “Un café”

  1. Makilla Says:

    No te imaginas el desasosiego que me trasmitió tu pieza. No se si fue esa la intención, sólo conozco el resultado. Una mezcla entre amarga nostalgia y serena resignación. No se mucho de tí pero por un minuto me pareció que eras una mujer saboreando la madurez de los años… cosa que dudo. Eso solo quiere decir una cosa, te has transformado, enmascarado tras tus palabras, y finalmente me has engañado dulcemente.

    Gracias por lo que escribes, es en verdad muy bello.

    Y espero que realmente tu muso te encuentre nuevamente o que vuelva a ti arrastrado por el lazo que le lanzarás al cuello. Vamos por él, que se note que somos mujeres de temer… como dicen por ahí si el muso no viene a ti… pues lo cazas contra su voluntad y lo atas a los pies de tu cama jiji

    Suerte con todo y nos estamos leyendo.
    Byeeeee

    [Reply]

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