
Era su última esperanza, lo vio cruzar la calle y caminó a su encuentro, debía ser él…. El viento boto un par de hojas de los árboles anaranjados por el otoño… otro paso, la bocina de un auto la sobresaltó, cerró los ojos y al abrirlos ya no estaba, buscó desesperada entre la gente… otra hoja, vio su espalda mientras se alejaba, corrió chocando con la gente… al tomarlo del brazo el se giró y sonrió,
No, no era su sonrisa… tampoco sus ojos, ni su voz… el silencio la inundó y sólo escucho el débil corte de su alma.
MLuna
Tags: relato
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April 14th, 2007 at 20:08
huuuuyyy q tiste se muriooo n Q VERRRRR noooo …
la verdad es q hay q tenr cuidado en como cumplirlos
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